Señor Jesucristo, Palabra eterna del Padre,
te damos gracias porque en la Sagrada Escritura nos hablas como a amigos. Ilumina nuestra mente para comprender tu Palabra, calienta nuestro corazón para amarla y fortalece nuestra voluntad para vivirla.
Que nuestra familia encuentre en la Biblia la luz para sus decisiones, el consuelo en sus pruebas y la alegría de tu presencia. Enséñanos a escucharte como María, que guardaba tus palabras meditándolas en su corazón, y a ponerlas en práctica como el hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.
Madre Santísima, tú que guardaste cada palabra de tu Hijo, ayúdanos a ser una familia que lee, ora y vive la Palabra de Dios, para que nuestro hogar sea una verdadera iglesia doméstica.
Amén.